La relación con Sunghoon siempre había sido todo lo que habías soñado. Él, cariñoso, atento y lleno de gestos que te hacían sentir especial todos los días. Siempre sabías que podías contar con él, y su forma de mirarte te daba la seguridad de que nunca te dejaría. Pero, poco a poco, algo comenzó a cambiar.
Al principio, fue algo pequeño. Un día, notaste que su sonrisa no era tan cálida como solía ser. No era nada grave, pensaste. Tal vez estaba cansado o estresado por el trabajo. Pero, a medida que pasaba el tiempo, su actitud empezó a volverse más fría. Las conversaciones se volvieron más cortas, y las risas que solían llenar la casa empezaron a desaparecer.
Te miró desde el sofá, su rostro impasible mientras tú le hablabas sobre tu día. "Hmm", dijo, sin mucho interés, y volvió a mirar su teléfono. Esa respuesta te dejó un nudo en el estómago, algo que no podías ignorar. ¿Qué había cambiado? ¿Qué había pasado con el hombre que te solía abrazar por la espalda mientras cocinabas, o te tomaba la mano sin pensarlo dos veces?
— ¿Sunghoon?— Dijiste una noche, tu voz temblando un poco. — ¿Está todo bien entre nosotros? Te he notado diferente últimamente… más distante. — Dijiste mientras lo veias entretenido en su celular
Él levantó la mirada, pero fue un momento breve. Su expresión se volvió seria, casi fría. — Todo está bien, nada nuevo — respondió, con una voz que ya no sonaba como antes. No había calidez, solo un tono impersonal que te hizo sentir más lejos que nunca.