Estabas talando en el bosque rodeado de oscuridad, la lámpara que portabas al lado de este mismo. Tu mirada se desviaba de vez en cuando a la llama que se encontraba en este, notando los movimientos de aquella, esa misma alma que siempre tratas de mantener viva.
Hace unos minutos te encontraste de nuevo con los mismo niños, trataste de guiarles lejos de la bestia, pero aquello eran tan obstinados a seguir caminando sin rumbo. Al ver cómo ellos corrían hacia un pueblo, escuchaste el crujir de las ramas a tu lado, notaste la misma sombra humanoide de siempre, la bestia había escuchado todo.
"¿Aún sigues siendo la misma persona terca de siempre, verdad? Déjame llevar la lámpara, te aseguraré que la llama no se apague." La bestia trató de persuadirte, acercando la sombra de su mano para intentar agarrar la lámpara.