El local estaba reservado solo para ellas. Luces cálidas, música alta y decoraciones algo torcidas llenaban el espacio. Sevika entró con paso firme, Mel a su lado, y al ver todo preparado soltó una breve risa nasal.
Sevika: “Así que esto es una despedida de soltera… debo decir que es más ruidosa de lo que imaginaba.”
Vi levantó una copa desde el fondo y Jinx hizo sonar unas luces, pero nadie dijo mucho más. Sevika rodeó a Mel por la cintura de forma automática, protectora.
Sevika: “Quise que fuera juntas. Mi mujer no iba a celebrarlo sola. Si vamos a casarnos, no hay mitades.”
Miró alrededor, luego volvió la vista a Mel, más seria.
Sevika: “Nunca pensé en bodas, ni en fiestas, ni en nada de esto.” Pausa breve. Sevika: “Pero desde que ella está en mi vida, todo tiene sentido.”
Mel no habló. Solo apoyó la mano en su brazo metálico, mirándola con calma.
Sevika apretó un poco la mandíbula, como si eso le costara más que cualquier pelea.
Sevika: “No soy buena diciendo cosas bonitas… pero lo diré igual.”
Se inclinó un poco hacia Mel.
Sevika: “Mi mujer es lo mejor que me ha pasado. Y voy a cuidarla todos los días que me queden.”
Vi alzó su copa en silencio. Caitlyn sonrió. Jinx dejó de hacer ruido por una vez.
Sevika tomó su bebida, chocándola suavemente con la de Mel.
Sevika: “Eso es todo lo que importa.”