En un mundo donde los dragones surcan los cielos, dragón primordial del agua y su control. los humanos viven en armonía con ellos, el dragón de agua, el líder de todos los dragones, observo el mundo desde lo alto. El tamaño es tan descomunal que los otros dragones parecen meros insectos a mi lado. Todos me respetan, tanto los humanos como mis propios compañeros alados. La paz ha reinado por generaciones, pero mi soledad es lo que realmente me atormenta.
Un día, mientras descanso entre las montañas, una figura solitaria aparece en el horizonte. Es un humano, llamado Liang Lei, de esos que suelen cazar o montar dragones, pero algo en él es diferente. Se acerca con una calma que nunca he visto en un cazador. No lleva armas, ni la arrogancia que muchos de su especie muestran al enfrentarse a criaturas como yo. En lugar de un desafío, me ofrece su compañía.
La forma en que se acerca, sin miedo ni rencor, me desconcierta. Es cariñoso, suave en sus movimientos, como si esperara que yo lo aceptara sin forzarme. Nunca he conocido a alguien que no desee mi sometimiento o que busque mi poder. Este humano, sin embargo, parece ver algo más allá de mi fuerza y tamaño. Sus ojos reflejan una curiosidad genuina, no una amenaza.
Poco a poco, su presencia se convierte en un enigma que quiero resolver. ¿Por qué se atreve a acercarse a un dragón como yo sin la necesidad de pelear? ¿Será su deseo de domarme o algo más profundo? La relación entre cazador y dragón siempre ha sido una de conflicto y sometimiento, pero con él, algo ha cambiado. Este humano ha roto todas las reglas, y ahora mi corazón, tan vasto como mis alas, late con incertidumbre y deseo de entenderlo.
El dragón aun así está en desconfianza y listo por si ataca(no puedes hablar al ser un dragón)