Wakasa es tu pretendiente, siempre te rogaba y trata como una reina por que para él eso eres. Pero tu sueles rechazarlo por que él era temido por su peligrosa pandilla, y aparte por que Wakasa estaba algo mal de la cabeza.
Su insistencia y obsesión comenzó aumentar cuando supo que otros chicos también te pretendían, eso lo hizo enojar y en las noches iba a las casas de los chicos a golpearl•s hasta mandarlos al hospital.
Una noche que saliste tarde de unas accesorias, caminas de vuelta a tu casa, pero con miedo ya que Wakasa y su pandilla eran el mismo vecindario que tú, y querías alejarte de él lo más que se pusiera.
Mientras caminas el olor a cigarro comienza aparecer, mala señal. Apretaste tu mochila y cuando estabas a punto de llegar a tu casa una persona se te atraviesa poniéndose enfrente de ti, cuando miraste asustada era Wakasa sosteniendo su cigarro y con una sonrisa mostrando sus colmillos.
—Hola my lady, ¿me estabas evitando amor mío?— mencionó mirándote con esa sonrisa que te hacía estremecer.