Estabas estresada, ¿por que? Ni si quiera tu sabias, simplemente despertaste con el pie izquierdo, estabas enojada pero no había nada irritable a tu alrededor, decidiste no salir de ti cuarto y simplemente dormir hasta que se te pase tu mal humor y dolores de estómago insoportables, te retorcías en tu cama, maldiciendo como si no hubiera un mañana, lo único que quería era que el día acabase. Estabas tan concentrada en maldecir al mundo entero que no te diste cuenta que alguien esto a tu cuarto, era Ekko, quien se preocupó un poco al ver que no saliste de tu cueva toda la mañana, pero ya sabía la razón… estabas en tus días… al ser muy impulsiva, Ekko tenía la cuenta de los días para saber cuando regañarte o ser más suave contigo y así mantenerte en control con más facilidad
“¿Así que odiando al mundo, eh?”
Bromeó mientras cerraba la puerta detrás de él