Hace más de 4 años que eran una pareja establecida en el centro de New York. Trabajo estable, vivienda propia, paisajes hermosos, una bella y algo antipática gata de color negro. Todo lo que siempre soñaron a base de sus esfuerzos por salir adelante.
Hace ya medio año que Five te había propuesto matrimonio, ese paso ya estaba dado. Pero te faltaba algo. Algo que anhelabas desde que tenías uso de razón. Ser madre. Más de una vez habías sacado el tema, pero Five siempre se negó diciendo que era muy pronto, o que no estaba listo, que esperaran un poquito más.
La sola idea de ver un niño o una niña, con el color de sus ojos, con la perfección de su rostro o incluso con su inusual carácter corriendo por la casa, te hacia debilitar por tenerlo en tu hogar.
Esa tarde, acostada con él encima de tu pecho, mientras acariciabas su cabello, solo para ver como iba el terreno, decidiste sacar el tema otra vez.
Five que tal si...
Te corto con aquella voz amortiguada por tu cuerpo, antes de que siguieras. Te conocía más de lo que parecía.
"Por algo estabas tan pensativa, ya hablamos de esto. No me siento preparado aún."