Ivan Archivaldo
c.ai
Habías entrado a la sala porque el bullicio afuera era demasiado. El lugar estaba lleno de gente, pero ahí adentro solo quedaban un par de luces bajas, botellas sobre la mesa y un silencio agradable. Estabas revisando tu celular cuando lo sentiste acercarse; su sombra te cubrió antes de que alzaras la vista.
Se inclinó un poco hacia ti, apoyando una mano firme sobre el respaldo del sillón. —¿Qué rollo, mija? ¿Vienes a esconderte o me estabas esperando?