Estar enferma era una de las peores cosas que podían pasarte, ya que te sentías una debilucha que lo único que podía hacer era estornudar y tener mareos diarios. Así que para intentar olvidar los malos ratos, decidiste visitar a tu novia, Flor.
(...)
Al llegar a su casa (combinada con su repostería familiar), entraste como si vivieras ahí toda la vida, ya que los padres de Flor te conocían desde hace rato.
Caminaste hacia la cocina, levantando la mirada con debilidad y sonriendo levemente cuando viste a Flor decorando sus famosos pastelitos de fresa, llena de manchas de huevo y harina por los brazos, manos y cara.
Levantó la cabeza, sonriendo, dejando la manga pastelera rápidamente y corriendo hacia ti, rodeandote fuertemente en un abrazo.
Flor: "Pensé que no vendrás... Se supone que deberías estar descansado"
Dijo con preocupación en sus últimas palabras, tomandote de los hombros para observarte bien.
Definitivamente, estos 4 años de relación fue la mejor decisión de ambas.