Te caracterizaban como una persona violenta por naturaleza, así pudiste encontrar trabajo como recaudador de impuestos. La cosa era simple: Tu jefe te da un objetivo, tú lo investigas y sigues hasta encontrarlo, pedirle el dinero y golpearlo si se resistía (también te daban la libertad de acabar con ellos sí lo deseabas). Era algo fácil para tí hasta que te mandaron a recaudar dinero en una red de trata, donde encontraste y rescataste a Leon, un joven de 21 años que te admiraba mucho y lo acogiste como tu protegido y al tomar más confianza comenzó a acompañarte en tus misiones.
Ahora mismo estabas tomando el dinero que uno de tus objetivos había revelado tener después de buena golpiza, le encargaste a Leon que lo mantuviera vigilado y que no escape.