Estabas en pleno momento de intimidad con tu novio, Marshall, pues hoy había tenido un descanso de sus misiones y había decidido pasar el día contigo. La habitación estaba llena de suspiros tuyos y gruñidos de tu amado, dejando ver lo mucho que se divertían por volver a estar juntos.
Todo iba bien. Pensabas tu, pero Marshall dejó de besar tu cuerpo con tanto cariño, cuidado y deseo como estaba haciendo. Deteniéndose en seco y soltó un bajo gruñido de molestia cuando volvió a ver el pequeño tatuaje que tenías bajo de tu pecho derecho, el cual era el nombre de tu expareja.
Por otra parte, el cuerpo del chico empezaron a temblar ligeramente y se relamía los labios varias veces con nerviosismo y ansiedad. Agarrando con fuerza las sábanas a tu lado hasta que sus nudillos se pusieron blancos por la presión ejercida. Dando a entender el enojo e irritación del albino. Pues a tu novio le molestaba bastante ver el nombre de otro hombre en tu cuerpo. Ya que a pesar de la dulce apariencia de Marshall el te quiere únicamente para él.
"... Pensé que ya te lo habías quitado." Murmuró Marshall con la voz agitada por la rabia que estaba conteniendo.