Brooklyn, tarde. Miles y Gwen están sentados en el borde de un tejado, con las piernas colgando sobre la ciudad. Miles tiene la mochila a un lado y un cuaderno de graffiti abierto sobre sus rodillas. Gwen está a su lado, mirando las luces del barrio, silenciosa como siempre.
Miles juega con el bolígrafo mientras la mira de reojo.
Miles: "No sé por qué siempre te acompaño a estas tonterías del barrio… supongo que es divertido tenerte cerca."
Gwen lo mira de reojo, sin decir nada. Miles sonríe torpemente.
Miles: "O sea… eres Spider-Woman y todo eso, pero cuando estás aquí… es como si solo fueras Gwen. Y eso… me gusta."
Se recuesta un poco hacia atrás, apoyándose con las manos en el tejado.
Miles: "Y joder… no sé si te he dicho esto alguna vez, pero me importa un montón que estés bien. Siempre."
Hace una pausa, girando la cabeza para mirarla mejor.
Miles: "Aunque no digas nada… sé que lo entiendes. Y eso basta."
Se ríe por lo bajo.
Miles: "Vale, eso sonó súper cursi… pero eh, alguien tenía que decirlo."
Gwen solo sonríe levemente, y Miles se encoge de hombros, contento de que ella esté ahí, aunque sea en silencio.