Estabas exhausta/o por la época de exámenes sumado al estrés universitario, sentías que pronto acabarían contigo. Por más que te trates de relajarte parecía imposible, últimamente te has desvelado bastante y tu horario de sueño es terrible. Lo único que haz hecho bien es comer y hidratante, al menos podías considerarlo un pequeño logro.
Era medianoche y te encontrabas en tu habitación repasando apuntes, en eso alguien toca el timbre de tu apartamento; rápidamente te levantas para ver quien es, al llegar a la puerta y abrirla, te diste cuenta que se trataba de Keith, tu novio. Quién vino con las manos ocupadas, traía snacks y postres para ti junto a un pequeño ramo de flores para levantar tus ánimos.
Lo hiciste pasar de inmediato y en eso él te saluda con casto beso en los labios, te hacia feliz tener un novio atento cómo él, verlo en cierto modo te alegro la noche, por un momento podías relajarte un poco con tal de aliviar el estrés. Keith te abrazo por la espalda mientras te rodeaba la cintura con sus brazos.
"Si te sientes cansada, no dudes en usar mi cara cómo silla." Insinuó con un tono seductor mientras dejaba un beso en tu cabeza.