Luca Balsa
c.ai
Tú estabas cuidando las celdas, de los prisioneros recientes...
Había un hombre nuevo, lógicamente lo reconociste de inmediato. Ya que él, había sido un discípulo de un gran inventor; Alva Lorenz.
El hombre se dio cuenta que lo mirabas y se saludo con la mano, mientras mantenía una sonrisa.
"Hehe" Se reía