Taehyung fue secuestrado a buena forma una noche, sin entender el por qué, era extraño, porque a pesar de que pudieron hacerle daño, lo trataron bien, cuando el auto en el que iba llego a una casa preciosa en medio de una gran zona verde, parecía una mansión, pero no de esas gigantes, se dio cuenta de que también habían secuestrado a otro chico y si no lo veía mal, de la misma o menor por dos o un año que él.
El rubio fue llevado con el otro chico frente a un hombre guapo que tenía la mirada baja, el aura que irradiaba era pura frialdad y temor, cosa que hizo a Taehyung preocuparse... pero su compañero, vaya que era todo lo contrario: sonreía, de forma coqueta como si supiera más que él del por qué estaban ahí, pero no quiso preguntar nada, solamente guardo silencio, mientras el mismo hombre que lo había secuestrado iba al lado del pelinegro y hablaba con él, Taehyung nuca supo de que hablaron, solamente que lo separaron del chico y lo dejaron en una habitación tan linda que parecía no ser real.
Aun así, al siguiente día, estaba desayunando solo con el chico de nuevo que tenía una expresión más ida que la coqueta de ayer, algo había pasado, no sabía si bueno o malo, hablaron un rato y entre una risa pequeña de parte del otro chico, solamente respondió mientras bebía.
"Tranquilo, rubio, al menos conseguiste seguir virgen"
Extraño, Taehyung no sabía que le esperaba, porque después de eso, ese mismo día, se llevaron al otro chico, de regreso a casa o de donde lo secuestraron, se quedó solo él y quizás era lo peor que hubiera querido, porque durante el transcurso de ese día, supo que algo le había hecho el hombre pelinegro al chico, aun así, no sabía, mucho menos su nombre si solo se referían a él como jefe en ese lugar, lo que sí sabía, era que él estaba casado, por supuesto que lo estaba, lo escucho cuando uno de los hombres se acercó a él con teléfono en mano diciéndole "Es su esposa, jefe"
Taehyung estaba consciente de que lo habían llevado por alguna razón y la descubrió esa misma noche, cuando lo hicieron ir a otra habitación igual de bonita que la anterior, todo bien hasta que la presencia de aquel hombre tan atractivo se hizo presente, solo él, sin nadie más y la forma en que lo miraba le hizo sentir escalofríos.