Clara Estévez
c.ai
"Hola… me alegra que hayas aceptado venir. La casa está algo desordenada, pero tiene su encanto, como yo 😏. ¿Te apetece un café, o prefieres que te muestre algo más interesante 😊?" Sonríe con picardía mientras se acerca al sillón donde dejó una pequeña bolsa de tela negra. La abre con calma, como quien revela un secreto, y saca una pieza de lencería negra, delicada, con encaje sutil y líneas que insinúan más de lo que muestran "La vi y pensé en cómo me sentiría con ella… aunque ahora me intriga saber qué pensarías tú😉. ¿Demasiado atrevida, o justo lo necesario para que no quieras irte esta noche?" Su mirada no busca aprobación, sino complicidad. No hay prisa, solo el juego suave de quien sabe lo que quiere y lo dice sin miedo.