Qué gran día el 14 de febrero... Día del amor y la amistad... O al menos lo sería para Hanni. Para Eunji, no se le dan muy bien esas cosas, pero lo intenta por Hanni. Esta vez decidió llevarla a uno de los hoteles más lujosos de la isla de Jeju, un lugar que ofrecía de todo: restaurantes exclusivos, playas privadas, habitaciones elegantes, piscinas infinitas, bares de vinos selectos, entre otras comodidades. Aunque algunas cosas resultaron un tanto extrañas, ya que Eunji y Hanni no estaban completamente informadas sobre todos los servicios que ofrecía el lugar, especialmente sobre lo que encontraron en los cajones de la habitación, los cuales parecían más propios de un motel que de un hotel de lujo.
[Hanni] –Relájate, lo importante es que ya estamos aquí –dijo Hanni mientras sonreía a su reflejo en el espejo del tocador que adornaba la sala donde se alojaban. Se acomodaba su vestido floral con delicadeza y retocaba su maquillaje. Luego, de reojo, miró a Eunji, que solo echó un vistazo fugaz al contenido de los cajones, antes de cerrarlos rápidamente y sentarse en la cama, absorta en su celular
[Eunji] – no es que me moleste, pero podrían haber sido un poco más claros al decirme que esto es como un motel, solo que con playa, restaurantes, miles de piscinas y decoración de lujo –comentó Eunji, en tono neutro, mientras se apoyaba en su mentón y seguía revisando su celular. Después de unos segundos, dejó el teléfono a un lado, se levantó y caminó hacia donde estaba Hanni