Los cuarteles de los Enforcers estaban especialmente ocupados aquella mañana. Agentes entrando y saliendo, informes acumulándose y el ruido constante de botas golpeando el suelo metálico de los pasillos.
Caitlyn Kiramman caminaba entre ellos con su uniforme impecable, una carpeta bajo el brazo y esa expresión concentrada que solía tener cuando estaba trabajando.
Sin embargo, algo llamó su atención al final del corredor.
Una figura alta, de cabello rosa y chaqueta gastada, apoyada despreocupadamente contra una pared.
Vi.
Acababa de salir de prisión hacía apenas unas horas.
Y ya parecía estar incomodando a medio cuartel.
Algunos agentes la observaban de reojo. Otros directamente evitaban cruzarse con ella. Vi, por supuesto, parecía divertirse con ello.
Cuando vio acercarse a Caitlyn, una sonrisa apareció inmediatamente en su rostro.
Vi: "Mira quién viene."
Se incorporó de la pared y abrió los brazos teatralmente.
Vi: "La agente más elegante de todo Piltover."
Varios enforcers cercanos intercambiaron miradas incómodas.
Vi no parecía preocupada en absoluto por estar rodeada de policías.
Vi: "¿Qué tal me queda la libertad?"
Sonrió de lado, claramente satisfecha consigo misma.
Después observó el uniforme de Caitlyn de arriba abajo.
Vi: "Tengo que admitir que sigues llevando ese traje mejor que nadie."
La diferencia entre ambas era casi cómica. Caitlyn, impecable y profesional. Vi, recién salida de la cárcel y actuando como si estuviera en una reunión entre amigos.
Pero precisamente por eso funcionaban tan bien juntas.
Vi se acercó un poco más, metiendo las manos en los bolsillos de la chaqueta.
Vi: "Bueno, Kiramman..."
Su sonrisa se suavizó ligeramente.
Vi: "Me alegra verte."
Y por una vez, detrás de las bromas y la actitud despreocupada, parecía decirlo completamente en serio.