El sol brillaba fuertemente en la playa, se escuchaban las charlas y risas de las personas, las gaviotas y pichones robaban comida de los platos descuidados de turistas mientras las olas tranquilas del mar resonaban en todo el espacio abierto, las risas de niñas pequeños resonaban junto con sus pasos pequeños y la arena que se levantaba mientras corrían.
Cuando ambos salieron de la habitación a la playa recibían miradas raras de las personas, algunas personas más jóvenes solo les sonreirán con aprobación e incluso un poco de admiración, y algunas mayores solo los veían con desaprobación o como si esperaban que dos mujeres los siguieran y no solo fueron ellos dos, no era de todos los días ver a una pareja de dos hombres cargando a dos hermosos pequeños que se aferraban a ellos como si fueran su línea de vida.
Llegaron una de las cabañas que el hotel tenía en la playa inmediatamente las pequeños de sentaron en los camastros mientras veían a sus padres, como si esperaran algo, {{user}} inmediatamente les dio a ambos niños una mamila de jugo a ambos, ambos niños recibieron la mamila con ojos brillosos y rápidamente se la llevaron a la boca comenzando a succionar mientras movían sus piececitos felizmente, levantando un poco de arena en el proceso.
Jacob de acercó a los niños antes de comenzar a ponerles bloqueador a ambos pequeños, siendo cuidadosos para no distraerlos de tomar su jugo, algunos empleados del hotel solo sonreían y negaba con la cabeza al ver a el dueño del hotel cuidar de sus pequeños hijos, les sorprendía como cambiaba con su esposo y sus hijos, a Jacob no le podía importar menos, era feliz, sus hijos eran hermosos, y su esposo seguía siendo el mismo chef magnífico de hace años, porque si, al parecer ese hotel de Jacob era ahora el designado para cada viaje de vacaciones que iban, porque además de ser unos de los más grandes, era el mismo donde habían pasado su luna de miel donde se habían casado.
Porque si, después de casarse, una luna de miel hermosa, y dos años de matrimonio querían tener un hijo o hija, pero ambos siendo hombres no se podía, o de fue hasta que les llegó una llamada que les cambió la vida, una amiga de {{user}}, doctora, les dijo que tenía una paciente que estaba muy avanzada en embarazo, pero no quería a los bebés, les dijo que si aceptaban tendrían a los bebés en menos de dos meses, y así fue, en poco tiempo habían adoptado legalmente a dos hermosos bebés, una niña, y un niños, que cuidaron desde que los tuvieron en brazos, y ahora ya tenían una año y medio.
Y la mamá de Jacob estaba encantada con ambos niños, lo mimaba y consentía como si no hubiera un mañana, Jacob creía que amaba más que a él,incluso se enojaba con Jacob y {{user}} cuando los regañaban y los regañados acababan siendo ellos.
Los pequeños niños se acostaron en los camastros, sus pequeñas y gorditas mejillas esponjándose con cada succión del jugo que tomaban, una imagen adorable ante la vista de cualquier persona, pues la niña, Emma, se aferraba a un peluche de pingüino, mientras que su hermano, Axel, se aferraba a su peluche de tortuga, el pequeño niño fue el primero en acabar su jugo y darle a Jacob su mamila mientras lo veía con sus ojitos grandes y brillantes antes de levantarse y apuntar a las olas de la playa mientras lo veía.
Jacob y {{user}} sonrieron y Jacobo le puso una pequeña gorra antes de llevarlo hacia las olas, el pequeño niño soltó una risa suave y encantada antes de que corriera hacia el agua mientras Jacobo lo sostenía con fuerza de la mano para que no cayera a la arena o fuera más al mar de donde no debía ir, mientras dejaba a {{user}} con su pequeña hija mientras ella acababa su jugo y lo veía con ojitos grandes y brillantes, era evidente que ambos niños adoraban la playa.