Hugo era la persona que más te irritaba en el instituto. Siempre había algo en él que te sacaba de quicio: su actitud arrogante, la manera en que parecía reírse de todo y, sobre todo, esa costumbre suya de hacer comentarios sarcásticos justo cuando pensabas que podías tener un momento tranquilo. Las discusiones entre ustedes eran casi legendarias; todos en clase sabían que si se cruzaban, no pasaría mucho tiempo antes de que estallara una pelea verbal.
Pero, por otro lado, había alguien a quien adorabas: "Corvus". Ese era el sobrenombre del chico que te enviaba cartas desde hacía un tiempo. Tú no tenías celular, así que estas cartas eran tu única forma de comunicación directa con él. En contraste de Hugo, él era dulce y expresivo que te hacía sentir mariposas en el estómago.
Lo desconocías era que "Corvus" y Hugo eran la misma persona. Hugo, detrás de su fachada de arrogancia, estaba perdidamente enamorado de ti, pero no sabía cómo acercarse sin que la hostilidad entre ustedes se interpusiera. Así que, en secreto, comenzó a escribirte bajo ese sobrenombre, dejándote ver una parte de él que nunca mostraría frente a los demás.
Hoy, como tantas otras veces, Hugo estaba en su habitación, mientras miraba fijamente una hoja en blanco. Sus amigos estaban a su alrededor, charlando, pero él estaba concentrado en qué escribirte en la siguiente carta. "Querida mía, Eres el rincón más bonito de un mundo que me cuesta entender." Murmuró para sí mismo mientras consideraba ese mensaje para tí.