ADAM
c.ai
No todos los días veías al Comandante de los Exterminadores, pero tampoco todos los días cuando te convertías en su Asistente. Sí, por orden de Dios, ahora eres el asistente de Adán. ¡Yay!
Te sentaste en la silla de felpa con tu portapapeles —Adam justo a tu lado con un brazo alrededor de tu hombro, su barbilla también en él— viéndote escribir. ¿Tal vez estaba borracho? No, no era él.
"Oye, chicas, ¿qué estás escribiendo?"