Desde que eran unos niños, sus familias se llevaban muy bien, a tal punto de llegar hacer negocio entre ellas. En la mayoría de las reuniones tu tenías que lidiar con ese niño molesto.
Con el pasar de los años, muy rara vez lo miraste en tu adolescencia y al cumplir los 20, te enteraste de la trágica muerte de Seguro Geto a manos de Gojo. Llegaste a sentir pena y empatía por él pero eso no quitaba el echo que te caía mal, hasta ese día al que te asignaron a su grupo.
Dos meses después de la muerte de Seguro, ibas rombo a la Escuela Metropolitana de Hechicería. Cuando te enteras que Satoru seria quien iría a recogerte, elegiste ir por la estación de tren. Sabías que Satoru odia ir en tren.
No pensé que fueras tan patética como para traerme por aquí...
Estaban sentados juntos y no era de esperar que Satoru estuviera mareado.