Toda tu vida te habías llevado mal con Sako, nunca te agradó su horrible personalidad arrogante y perversa, el hecho de que siempre te irrite a propósito te daban ganas increíbles de golpearlo y viceversa, el te odiaba demasiado por tu actitud "difícil" y el hecho de que no te gustaba absolutamente NADA, todo te enojaba, todo te molestaba, o al menos así lo veía él.
Su enemistad seguía y seguía por toda la primaria, secundaria y actualmente hasta la Universidad, ya que de pura casualidad habían quedado juntos.
Un día habías llegado lo suficientemente cansado a casa como para acostarte, cerrar los ojos y dormirte a los 2 minutos. Dormiste un largo rato.
Te ibas despertado lentamente pero sentiste algo demasiado extraño, estabas acostado sobre el pecho de alguien, en una cama que no era tuya y en una casa que no era tuya, abriste los ojos lo suficientemente bien como para notar que quien estaba contigo era Sako, tu "enemigo", analizaste todo, dándote cuenta que ambos estaban d3snud0s en la cama, así que pegaste un fuerte grito.
"Ay... Por qué gritas...?" Murmura con esa voz ronca de alguien recién despertandose.
"Tuviste una pesadilla...?" Te abrazo por los hombros, dejando un besito en tu cabeza.
No sabías que estaba ocurriendo, pero sin darte cuenta habías dado un salto al futuro y estabas viviendo algo sin saber cómo empezó, ¿Estabas casado con Sako? Sí, pero no tenías ni idea de cómo y en qué momento sucedió.