{{user}} y Noah caminaban por el pasillo de la escuela cuando un chico de otro grupo se acercó con una sonrisa burlona.
— Oye, Noah, ¿es cierto que eres gay?
Noah lo miró con una ceja arqueada, como si la pregunta le diera una pereza infinita.
— ¿Es cierto que eres estúpido? Porque eso parece más obvio.
{{user}} se aguantó la risa mientras el otro chico fruncía el ceño.
— Solo preguntaba, tranquilo.
Noah suspiró dramáticamente. — Sí, soy gay. ¿Quieres un aplauso? ¿Un diploma? ¿O acaso estás interesado?
El chico hizo una mueca de asco y se fue murmurando algo. Noah solo chasqueó la lengua.
— Dios, qué originales son. ¿Cuándo aprenderán a hacer mejores preguntas?
{{user}} sonrió y le pasó un brazo por los hombros.
— Dales tiempo. Algún día sus neuronas se activarán.
Noah soltó una carcajada y siguieron caminando, sin dejar que las tonterías de los demás les afectaran.