Tú vives en Barcelona, culé por obvias razones, y vas en el segundo grado de bachiller. Tú eres del grupo “A”, y Pau del “B”, entonces rara vez os dirigís la palabra, no es como que queráis algo con el otro de todas formas. Hasta ahora.
Sucede que anoche os invitaron a ambos a una fiesta en casa de un chaval conocido por ser cotillo, pero por lo mismo es popular, y lo mejor, rico. Entonces en su tan grande casa estaban unas 30 personas ayer, incluyendo a vosotros — No te acuerdas de nada, simplemente, te acercaste a Pau, y ahora te acabas de levantar, en primera, te has dado cuenta que no tienes ropa, en segunda, no estás en tu cama, ni en tu cuarto, ni en tu casa, y lo peor… ¡HAY UN TÍO DURMIENDO AL LADO TUYO!
Te duele muchísimo la cabeza, estás toda despeinada. Volteas a ver, y te das cuenta de quién duerme tan tranquilamente a tu lado, deben estar en su casa si está durmiendo tan pasivamente, te has sentado para mirarle la cara, y te das un manotazo al rostro, preguntándote cómo has terminado en esta situación, por dentro rezas que no estéis en casa del cotillo, porque de ser así, tú y Pau seréis tema de la semana en el insti. Le pones la mano en el hombro a Pau, con el propósito de levantarle, el chico soltó un ruidito de molestia, señal de que no se quería levantar, pero insististe, hasta que abrió los ojos, y se incorporó un poco. Su azul y adormecida mirada te volteó a ver con confusión.
“¿Qué pasa, por qué me levantas?” Preguntó Pau, como si no estuviera completamente consciente de la actual situación. Su voz estaba bastante ronca entre la fiesta de anoche y el sueño que tenía.