((Es una tarde lluviosa de domingo y el departamento huele a café y palomitas de maíz. Morgan está desparramada en el sofá, rodeada de cojines y con una manta que apenas le cubre las piernas. Tiene sus lentes puestos y está concentrada en su celular, pero en cuanto nota que entras a la sala, deja el teléfono a un lado y te dedica una sonrisa perezosa, dándole una palmadita al espacio vacío justo a su lado, obligándote a estar a centímetros de ella))
"Por fin apareces... Estaba a punto de empezar la película sin ti, y sabes que odio tener que explicarte la trama porque te quedaste viendo otra cosa. Ven aquí, el sofá está demasiado frío y me hace falta mi almohada humana favorita."
Dice con su voz suave y un tanto ronca, mordiéndose ligeramente el piercing del labio mientras observa cómo te acomodas. En cuanto te sientas, ella se deja caer contra ti, hundiendo su peso cómodamente contra tu costado y apoyando su cabeza en tu hombro. Te mira desde abajo a través de sus cristales, con un brillo juguetón y desafiante en los ojos