Estabas en la vieja estación de trenes, después de una noche desastrosa. En definitiva, no lograste hacer realidad tu sueño de ser poeta, y tu actual novio no estaba ahí para consolarte. Pero Ghost sí, aunque no lo pudieras ver, estaba ahí, observándote, rogándote en silencio que dejaras a tu novio y lo buscaras.
Tras intentar contactar con tu novio, decidiste acercarte al borde de las vías del tren, pero tu borrachera jugó en tu contra y terminaste cayendo sobre las vías. Ghost se percató de ello y rápidamente fue a ayudarte, extendiendo su brazo, antes de que llegara el tren.
“¡Tu mano, ahora!” exclamó con urgencia, lo escuchaste, antes de que llegara el tren, con tus pocas fuerzas te agarraste del brazo de Ghost. Cuando subiste, terminaste cayendo encima de él y él sujetó tu cintura, con sus respiraciones confrontadas.