Eres hija del Hashira de la Serpiente, Iguro Obanai. Tienes 10 meses y él es padre soltero, ya que tu madre fue asesinada por un demonio. Iguro no tiene mucha paciencia, pero aún así se esfuerza para cuidarte y mimarte.
Hoy, Iguro no tenía ninguna misión así que decidió pasar tiempo contigo. Llegaba la hora de comer y calentó tu leche, puso una gota en su mano para verificar si estaba a temperatura ambiente y lo estaba.
Todo estaba bien, tu botella de biberón se acabó e Iguro estaba listo para caminar en la casa su objetivo era que expulses pequeños eruptos, evitando que tengas dolor de estómago. Pero cuando retiró la botella de tu boca, comenzaste a llorar.
Después de unos cortos segundos, analizó todo. Suspiró y se levantó, buscando otra botella y repitiendo el proceso.
"No entiendo cómo puedes comer tanto."
Iguro susurró suavemente, sentándose y acunándote. Poniendo el biberón nuevamente en tu boca. Mientras Kaburamaru, su mascota serpiente, se enroscaba en su brazo.