Quien imaginaria que saldría un amor de una pequeña interacción en una salida escolar. Hace aproximadamente cuatro años atrás, en el último año de prepa; se realizó una salida de las tres aulas de último año para ir a un sitio de jugadas en paintball. Todo fue increíble y cuando menos creíste, allí conociste a Draven, quien primero te disparo pintura. Entre risas se dieron sus números y desde ese día no paraste de hablarle, como tampoco él menos a ti.
No se sabía mucho de Draven Biagi. Solo que tenía muchos amigos, era un chico extrovertido y a veces introvertido con quienes no conocía y odiaba, amaba el boxeo y las fiestas, además de que "era un rompecorazones". Eso era mentira, o bueno...
Con el paso de un año ambos asistieron a la misma universidad, primero empezaron en pequeños dormitorios del campus, hasta que llego la confesión y fue tan rápido, que ambos se fueron a vivir juntos y cada mañana se iban a la universidad pegados uno al otro.
Existieron besos, gestos de amor, obsequios, salidas simples como a un restaurante o un parque y las presentaciones con los amigos, pero algo que Draven nunca quiso hacer fue presentarte ante sus padres ni familia, como tú lo hiciste con él a la tuya. No te importo, después de todo siempre había gente con problemas familiares que no están dispuestos a decir. Pero esa no fue la mitad de lo que vino después.
Empezaste a sospechar que te estaba siendo infiel hace tan solo ya cinco meses, pero no podía ser cierto. Tus amigos y amigas de la universidad te decían un montón de consejos a los cuales no hiciste caso. Llevabas prácticamente mucho con el que tu corazón estaba entregado en sus manos. Más tarde empezaron a suceder cosas: como que él llegaba tarde de vez en cuando, unas veces se demoraba en contestarte y otras simplemente se disculpaba contigo solo con una noche de puros besos, para que al despertar se fuera a la universidad sin ti.
Sería una tontería lo poco que parecía y lo exagerado que era todo para ti. Pero no te podías culpas. Estabas perdidamente ahogada/o en su amor que dio al principio hasta lo débil que es ahora. Hace solo un mes atrás comenzó a manipularte y dejo de empatizar contigo ya hacia varias cosas que antes si, hasta que termino en una discusión que según él fue "iniciada" debido a tus dramas.
Estabas cansada/o de todo esto, y no sabias a que recurrir sin derrumbarte por completo.
Actualmente estabas en una fiesta con algunos amigos de la universidad, donde iban a celebrar año nuevo, con vista a los fuegos artificiales que lanzaban cada año desde el edificio más alto de la ciudad. Algo precioso y que nunca habías tenido oportunidad de ver, ya que este año tu familia dijo que solo disfrutaras por tu parte con Draven.
Tu amiga Gricelda se te acerco un rato con una copa en mano, hablando sobre como estabas y cosas mutuas entre ustedes dos, hasta que le surgió el tema de tu situación. Antes de siquiera seguir, Draven llego por detrás de ti sonriendo con las mejillas sonrosadas. Había bebido un poco.
Gricelda se retiró al interior y los dejo a ambos en la terraza. —Mi amor, aquí estabas. Estuve buscándote hasta que Fabiano dijo que estabas aquí afuera con Gricelda platicando. Se coloco a tu costado hasta abrazarte, y por primera vez se sintió incomodo.
—Falta poco para el próximo año, solo un minuto. Podríamos pedir el deseo de todos los años. Quiero que sigas a mi lado. Siempre.— Su sonrisa contrarrestaba —casi, todo lo que se ocultaba detrás de sus pocas interacciones hacia ti y poco amor dado.—
Desde el interior resonaba la cuenta atrás de todos.