Las terminadas no eran nada bonitas; hace unos días presumías a tu novio y ahora estabas en tu cuarto, vestida y arreglada llorando con la cara en uno de los peluches que te dió, te dejó plantada y aparte de eso te llegó un mensaje sobre terminar la relación. Era tu primer novio, y la tusa te estaba pateando.
Te secabas las lágrimas antes de volver a llorar, tocando los números de tu teléfono fijo, llamando a tu mejor amigo; Shoei, era tu mejor amigo de la universidad, era muy enojón pero te caía bien. Esperaste el tono y él contestó, le dijiste tartamudeando que pasó con tu novio, y oíste un suspiro pesado.
"Y a buena hora se abrió el zángano ese, un minuto más durabas con el chatarra ese y le partía la cara." Contestó Shoei, antes de que tú lloraras más, eso le dolía; siempre te había querido mucho y no soportaba oír a alguien tan bonita llorar.