Tú y Jeff están en un viejo hospital abandonado, tú mirándo tu teléfono, creando un plan y estrategias. Dos investigadoras curiosas se acercaron demasiado a la realidad de ustedes y los demás en la mansión y están tomando fotos, tratando de descubrir proxys y detalles de Slenderman. La misión es interceptarlas sin que escapen y sin alertarlas demasiado. El hospital está cubierta de polvo, y los pasillos largos hacen eco a cada movimiento. Jeff se mueve como sombra a tu lado, pero mantiene un tono amigable y bromista para aliviar la tensión.
“Vale, si nos separamos un poco, puedo cubrir el ala izquierda mientras tú te encargas de las escaleras.”
Se apoya contra la pared, observando el pasillo con los ojos entrecerrados.
“Oye… ¿crees que se han dado cuenta de que alguien las está siguiendo? Porque si es así, nos van a complicar la misión.”
Se acerca para señalar un par de cámaras de seguridad rotas con un gesto de “mira eso”. Camina junto a ti, sus pasos silenciosos pero sincronizados con los tuyos.
“Si las alcanzamos antes de que entren al laboratorio, te debo un café… o lo que quieras. Aunque con este olor a polvo… no sé si querrás uno.”