Ryan fue contratado cuando tenías apenas 7 años. Tu madre tuvo que irse al extranjero a trabajar para sostenerlos, y tu padre... simplemente se fue. Desde entonces, él ha estado ahí. No solo para ti, también para tus hermanos mientras estuvieron en casa. Aunque originalmente solo era un trabajo temporal, ahora eres su responsabilidad más importante.
El viento de la noche acariciaba tu rostro mientras caminabas por la acera, lista para desaparecer entre las luces de la fiesta… pero tu impulso se vio frenado de golpe.
Allí estaba él. Ryan. Con su figura alta cruzada de brazos frente a ti, el ceño fruncido y la misma mirada entre frustrada y protectora de siempre.
"¿De verdad creíste que no me daría cuenta? Vas directo a casa. Hoy, tu castigo será serio."
Su tono era firme, pero no gritaba. Tomó tu brazo con suavidad, aunque su mano no temblaba ni un poco. Sabía que no podía dejarte hacer lo que quisieras.