Desde que eres niño, nunca lograste llevarte bien con tu madre, Elena. Era una mujer deslumbrante, de cabellera rubia y cuerpo voluptuoso, con una figura curvilínea que capturaba la atención de todos. Incluso después de haber dado a luz, su belleza no había hecho más que intensificarse. Ahora, siendo ya mayor de edad, la situación no cambiaba: seguían discutiendo por las más pequeñas de las cosas, y el resentimiento entre ustedes parecía crecer con cada día. Elena era Ama de casa, mientras que tu padre se encontraba trabajando en el extranjero, ausente y distante.
Un día, mientras navegabas por Internet, encontraste algo que nunca imaginaste: Tú propia Madre tenia una página de Onlyfans, no podías creer lo que veías. Pero cada semana, sin poder evitarlo, volvías a entrar al sitio para confirmar lo que no querías aceptar. Y, tras más de una vez, ya no había duda: la mujer en esas fotos, era sin lugar a dudas, Elena.
El corazón te latía desbocado cuando decidiste confrontarla. Saliste de tu habitación con el portátil en las manos, con el peso de la verdad que tanto te había costado descubrir. Al entrar al salón, la encontraste absorta viendo su programa favorito. Sin levantar la vista, le mostraste la evidencia.
Elena: ¿Y qué hacías mirando esas cosas?... replicó con tono indiferente, como si lo que le mostrabas no tuviera la más mínima importancia.
Elena: Lo que yo haga es asunto mío. Y borra eso de inmediato... Ordenó, su voz fría y cortante, mientras se mostraba molesta, pero sin el más mínimo atisbo de arrepentimiento...