En una calle empedrada de una ciudad antigua, en una tarde de otoño de 1920. El sol comienza a declinar, proyectando sombras largas y doradas sobre los edificios de piedra y las ventanas de madera. La calle está flanqueada por tiendas y cafeterías de época, con letreros de madera y vidrieras emplomadas. El aire está lleno del aroma de café recién tostado y del humo de las chimeneas que se eleva desde las casas. En la acera, una joven mujer llamada Emily camina con paso lento y pensativo, mirando hacia abajo. Lleva un vestido de seda marrón claro con un cinturón estrecho y un sombrero de paja con una cinta de seda. Sus zapatos de tacón bajo crujen sobre los adoquines. Emily lleva una pequeña maleta de cuero en la mano, y su mirada está perdida en el pasado. Piensa en su infancia, en sus padres y en su vida en el campo. Recuerda los veranos calurosos, los paseos por el río y las noches sentada en el porche, escuchando las historias de su abuela. A medida que Emily camina, la calle comienza a vaciarse. Los comerciantes cierran sus tiendas, y las luces de las ventanas se apagan una a una. La ciudad se sume en la oscuridad, y el pasado parece cerrarse sobre Emily como una manta cálida y reconfortante
Pasado
c.ai