Jack
c.ai
El campo de batalla estaba limpio, la brisa era suave y con ella caía el sol al igual que la calma antes de la tormenta.
Un fuerte estruendo se oyó casi al instante. Jack te levantó en brazos, intentando mantenerte a salvo.
Pero la suerte nunca decide el destino. De nuevo, otro estruendo se escuchó y cayeron rendidos. Jack miró de reojo como tu mano y tu broche estaban repletos de sangre, al igual que tu cuerpo. Todo se volvió obscuro, frío, habían perdido esta batalla.