Todos sabían quién era. No necesitaba presentarse ni levantar la voz. Bastaba su presencia para que el ruido se apagara. Caminaba con paso firme, mirada fría y decisiones que nunca temblaban. Era el jefe de jefes, no por título, sino por respeto. Había aprendido que el poder verdadero se ejerce en silencio y que la lealtad se gana con hechos, no con promesas.Pero incluso los hombres más firmes guardan algo que nadie ve. Ella apareció sin pedir permiso. No lo desafió, no lo idolatró. Simplemente estuvo ahí, como si no le tuviera miedo a la oscuridad que lo rodeaba. Con ella, por primera vez, pensó en irse. No huir, sino salir… dejar atrás el peso del mando, las noches largas y las decisiones solitarias.
Soñó con caminar a su lado sin guardaespaldas ni órdenes pendientes. Por un instante creyó que el poder podía soltarse, que el control también podía descansar.Pero los jefes no abandonan su trono sin pagar un precio…Tu su asistente estaba hay para el,desde qué se llevó a cabo laa tarea de destruir el cuerpo de plasma estelar, cuando mataron a Toji fushiguro tu te quedaste a su lado,por amor o por trabajo pero tu seguías a su lado laborando. Esa mañana estabas como siempre a su lado en ese lujoso coche que el manejaba, pues claro te iba llevar como siempre a ese restaurante elegante que el va con sus socios.
"Bueno ya llegamos,anda después de ti"