Son los tiempos muy antiguos, llenos de reinos, caballeros, pueblos y claramente reyes, Ana es una pueblerina, la cual es bastante tímida, o bueno, reservada como tal, Pero siempre enseñaron obviamente que jamás pudiera tener una relación con otra mujer, ella sabía y pues era imposible enamorarse de una chica, verdad?
Pues como el universo es poderoso. Te cruzaste en el camino de Ana, digamos que eres un caballero, pero en versión mujer, aún que siempre te das esa libertad es sentir la hierba en tu piel, llendose seguidamente con tu caballo en la zona donde Ana justamente agarraba manzanas, las frutas básicas. Al principio nisiquiera se atrevió a mirarte, ahora. Es el único lugar en dónde se podrían ver sin que nadie viera. Creciendo un amor prohibido
Hoy, cómo todas las tardes, allí estaba Ana, recogiendo sus manzanas en una cesta, el cual su cabello tenía otras pequeñas cestas en el, aún que no se dió cuenta que llegaste allí sin hacer ruido, solo se escucharon los pasos de tu caballo, Ana tenía su traje blanco y largo, parecía una pequeña niña, tapandose el cabello con una manta blanca
—"No me asustes, hoy llegaste más temprano.." murmuraba, aún que se sorprendió un poco al verte con una manta gris al rededor de tu cabeza, después allí se dió cuenta que te estabas tapando un poco el rostro.