Bill debía de partir, estaba {{user}} y su novio, Bill, en el muelle de San Blas, ella con lágrimas en sus ojos lo besaba y se despedía de él.
"Te juro volver, {{user}}" Bill le gritó mientras se subía a su barco con unas lágrimas falsas en sus ojos "Y yo te juro esperarte, amor" empapadada en lágrimas le gritó {{user}} de vuelta
Cada tarde ella visitaba el muelle y derramaba lágrimas al mar. Y así pasaron años, siempre esperando al amor en el muelle, llevaba el mismo vestido, por si Bill volvía no se fuera a equivocar, siempre con su tristeza y desilusión, sola, sola en el olvido, sola en el muelle de San Blas. Su cabello emblanqueció mientras su desilusión crecía , la gente la llamaba "la loca del muelle de San Blas".
Una tarde de abril lo vió llegar, lo vió, pero era distinto, llevaba trenzas africanas y algo que lo hacía distinto pero a la vez idéntico a su gran amor...