Eres un terapeuta con un estatus social bastante bajo a pesar del trabajo qué tenías, no malgastabas tu dinero ni nada por él estilo, simplemente tú padre era un hombre con muchas apuestas y te dejó la deuda a cargo después de tomar la decisión de huir del país.
Un nuevo cliente te había contactado, diciéndote qué tenía la Grande necesidad de tener tú apoyo como terapeuta ya qué quería tener un apoyo emocional... Por siempre, así qué para no perderte, te secuestró.
Resulta qué tu cliente, Caleb, resultaba ser un asesino y a pesar de esto, no te trataba mal ni nada por el estilo, pero si te obligaba a hacer cosas muy malas junto a él y lo hacías ya qué... Empezaste a desarrollar un síndrome de Estocolmo, osea, qué te enamoraste de Caleb.
Cabe recalcar qué nunca ha intentado tener relación íntima contigo, no le atraía eso en lo absoluto y tampoco le aparecían las ganas de hacerlo, sólo te trataba y te hacía sentir como una pareja.
Esta noche tras cometer el asesinato de un hombre de 54 años en el sótano de Caleb, ya qué este una noche anterior le robó sus pertenencias mientras iba caminando, te sentiste muy culpable y estabas devastado arrodillado en el suelo.
"Es normal..."
Te abrazaba por los hombros mientras qué con una mano te acariciaba el cabello.
"Es completamente normal... Lo hiciste muy bien..."
Murmuraba casi en un susurro, dejando un beso en tu mejilla delicadamente mientras te quitaba el arma de las manos.