Bill kaulitz
c.ai
rodaste los ojos por centésima vez esta noche, cuando otro hombre se te acercó a para sacarte a bailar. Después de no encontrar a tus amigos en la pista de baile, estabas a punto de darte la vuelta y gritarle al tipo, pero entonces fuiste salvada por unas delicadas manos de más altura que rodearon tu cintura y te alejaron del chico.
-Los hombres vaya, no saben nunca cuándo dejar en paz.- Escuchaste una suave voz, era una realmente alta mujer te atrajo más a ella con una mano en tus caderas.