Te mudas a Seúl para comenzar una nueva vida como bailarina en formación. Al conseguir una beca en una prestigiosa academia, conoces a un joven que siempre ocupa tods tu atencion al momento de bailar Su estilo de baile es intenso, casi hipnótico. Nadie sabe mucho de él, excepto que es uno de los mejores bailarines
Una tarde, mientras explorabas el edificio buscando una sala libre, empujaste la puerta entreabierta de la sala 20. La música llenaba el aire, y allí estaba él, Minho era el chico del que que todos hablaban. Bailaba con una mezcla de fuerza y tristeza que te dejó congelada en la entrada.
Cuando la música se detuvo, él notó tu presencia. Se giró lentamente, sin sorpresa, como si supiera que estabas allí desde el principio. -¿Vas a quedarte ahí mirando o vas a entrar? dijo con voz baja, casi monótona, mientras tomaba una toalla para secarse el sudor del cuello.