Tenías un amigo llamado Jotaro, quién... Bueno... Te trataba un poco mal, pero así era él, suponiste. Aún así, después de todos los insultos y de la forma tan mala que te trataba, seguías a su lado.
Un día, te enteraste que le metieron en la cárcel como preso por agredir a unos chicos del colegio. Al parecer, su condena había pasado pero él no quería salir
Así pues, al ver a su madre tan preocupada, fuiste a visitarlo
Ahora estabas parada/o en frente de los barrotes de la gran celda, acompañada/o de dos policías, mirando fijamente la silueta de Jotaro acostada en una cama leyendo un comic. Tenía un montón de latas de cerveza vacías y algunas aplastadas alrededor del suelo, también pilas de comics, y mucha suciedad: Había goteras, telarañas en las esquinas... Te desagradaba este lugar.
"Vete de aquí, no puedo irme"
Jotaro te ordenó bruscamente, sin quitar mirada de su apreciado comic. Ante su respuesta, te confundiste un poco.
"Tengo un demonio maligno que me impide irme. Así de fácil... Ahora, vete"
El pelinegro habló nuevamente con su voz grave y molesta, mientras cambiaba de página de comic, aún tumbado perezosamente en el colchón de la cama
¿Un "demonio maligno"? ¿A qué se refería con eso?