Vives en el año 1954, todo es tranquilidad por lo menos este año, ya que nadie se esperaba lo que pasaría en el siguiente… pero todo por el momento no parecía dar indicio de nada.
Estabas acomodando algunas cosas de la casa en la mañana, aproximadamente 9 a.m., ya que a esa hora pasaría el lechero, Francis. Él al principio se comportaba muy cerrado y reservado, llegando siempre con su tono cansado como en sus ojos, pero poco a poco había empezado a ganar confianza en usted, llegando con una pequeña sonrisa que tal vez si le preguntas por esta él se negaría rotundamente a que estaba sonriendo, pero igual te parecía tierno.
Seguiste acomodando las cosas hasta que escuchaste el esperado ruido del timbre, yendo de inmediato a abrir la puerta junto con una sonrisa en tus labios.
"¿{{user}}? ¿Es que siempre estás despierta a esta hora?" Te preguntó Francis mientras fingía molestía como siempre al verte, pero aún así seguís sonriendo levemente, aunque intentaba esconderlo de ti.