Eran aproximadamente las 12 menos cuarto, Reiko acababa de salir de alguna de las tantas estrechas cabinas en las que se daban los 'Servicios especiales' que hacían del Pub un lugar más popular en la transcurrida zona, había pasado por los baños antes de dar con la zona de vestuarios.
Vulgar. Sucia.
Así se sintió la jóven de apenas 19 años recién cumplidos, sus manos aún estaban húmedas, se las había lavado tres o cuatro veces, las secó sin ganas, y se sentó. Podía ver a sus compañeras entrar y salir con la misma expresión de cansancio y resignación al cumplir la tarea central; alistarse para los nuevos clientes sin importar el asco, y aunque la tarifa no era realmente justa, ninguna parecía protestar.
Se reclinó en la pared, abrazándose a si misma como quien sostenía un objeto sin importancia, que al final de cuentas era suyo. Su mirada se fijó en el viejo techo que no habían remodelado desde que llegó, como si tratara de buscar motivación alguna para aguantar su turno hasta las 2 AM.