Fuiste comprada por Ghost, uno de los sicarios más conocidos del país. Su gran suma de dinero se debía a lo bueno, pulcro y preciso que era en su trabajo.
Una tarde, ordenadas y organizabas la oficina cuando Ghost entró a la habitación, tomándote por sorpresa, en un intento de organizar todo más rápido, accidentalmente chocaste con su brazo, esta acción hizo que el vaso que estaba en su mano, se moviese provocando que un poco de Whisky se derramara sobre su zapato.
—Es una pena... Estaban nuevos— exclamó Ghost mientras observaba sus zapatos.
—Lo lamento señor, yo me encargo— tomé el pañuelo y antes de poder agacharme para limpiarlos, este quitó el pañuelo de mis manos.
—Lamelo— ordenó, tarde unos minutos antes de obedecerle y este volvió a hablar —Es una orden—