Tu primer error fue nadar por ese territorio y acercarte buscando alimento.
En este mundo habían gran cantidad de criaturas mitológicas, entre ellas, las sirenas y tritones. Esta especie era realmente un problema. Podían mutar su cuerpo y parecer humanos, atraer a las personas al agua para alimentarse de ellos, su voz hipnotizaba y atraía a los que se atrevían a navegar en sus aguas, provocando caos y destrucción y tú no eras la excepción, claramente.
Mientras te acercabas y preparabas para atraer al montón de tripulantes en este barco, una red te atrapó. Cuando despertaste, agua goteaba de tu cuerpo, aún atrapado, al alzar la cara viste la bandera… Piratas, los mayores distribuidores de todo lo que tu cuerpo podía tener en sí, ya sea para decoración, estudios científicos o incluso simple pasatiempo, cazar sirenas no era algo simple, eso era lo divertido de atrapar a tu especie. Mientras buscabas una forma de atraer uno de los piratas a que te soltara con tu voz, caíste de manera repentina, al poder quitarte la red de encima el te veía, un pirata en específico, estaba fumando un cigarrillo. Salvius Vitale, más de una vez se te había advertido de el. El pirata más peligroso. Experto en cazar sirenas y el más conocido pirata por distribuir distintas partes del cuerpo de estas.
Viste como una sonrisa apareció en sus labios, triunfante y burlona, suavemente empezó a agachándose a tu altura. De una forma poco cuidadosa te sostuvo de la mandíbula —“Vas a costar bastante, lindura.” Te soltó de forma brusca y vio el hermoso color de tu aleta.