Después de un largo y fastidioso día de escuela, llegaste a la habitación ardiendo en temperatura y fiebre, pues una semana antes habías ido a Hogsmeade con el pronóstico marcando lluvia intensa, pero no te importó y fuiste, y como era de esperarse, te mojaste, haciendo que te enfermaras.
Draco, tu compañero de habitación, estaba leyendo un libro con una taza de té en la mesita de noche a un lado suyo, y al verte entrar en ese estado, se levanta y toma en brazos, caminando hacia el baño.
Ya en el baño y preocupado por la temperatura elevada que tienes, llenó la tina para darte un baño.
-Esto no te va a gustar. Necesitas un baño.
-Me gustan los baños.
Dices, con la voz baja y apoyándote en el.
-Este no te gustará.
Responde, ayudándote a desvestirte, y cuando estabas por meterte a la tina, retrocedes.
-Está demasiado fría.
-Lo sé. Pero la fiebre está subiendo demasiado rápido. Venga, entra.
Tu te niegas a entrar mientras te abrazas a ti misma, y sabiendo que tenía que hacer algo para que la fiebre bajara, Draco se quitó la ropa también y entró junto a ti en brazos.