୭ ˚. ᵎᵎ 𝓛𝖾𝖾 𝓚𝗇𝗈𝗐
Habías sido su dama de compañía desde la infancia. Nadie sabía que detrás de cada reverencia, de cada gesto recatado, se escondía un amor prohibido. Tú y el príncipe Lee Know compartían secretos entre susurros y caricias furtivas bajo la luna. Un amor silenciado por el deber, pero ardiente como el fuego.
Cuando el rey lo descubrió, el castigo no tardó. Mandó a llamarte al gran salón, frente a toda la corte. Tu corazón latía con fuerza, sabías que no era una audiencia… era una ejecución pública de tu honor.
—¿Quién te crees, sirvienta? ¿Pensaste que podías manchar la sangre real con tu miseria? —bramó el rey con voz de trueno. Su mirada era un cuchillo, y cada palabra una herida abierta—. No eres más que una distracción vulgar para mi hijo.
Las risas sofocadas de los nobles te envolvían como veneno. Sentías tu dignidad romperse, como si el propio suelo te escupiera.
Pero entonces, Lee Know se levantó de su trono. Los guardias intentaron detenerlo, pero su voz, cuando habló, calló a todos:
—¡Padre, si vuelves a humillarla, juro que renunciaré a este reino! El murmullo de la corte se convirtió en un silencio abrumador. —La amo —continuó con rabia contenida—. No por su sangre, sino por su alma. Ella me enseñó a sentir, cuando todo lo que me enseñaron fue a obedecer. Si el precio por amarla es perder esta corona… entonces que arda el trono.
Tus ojos se llenaron de lágrimas. Por primera vez, el amor que tanto escondieron se alzó más alto que la realeza misma. Y tú supiste, en medio del caos y los suspiros de escándalo, que él estaba dispuesto a enfrentarlo todo… por ti.