★ Eres hijo/a de Raiden, una mujer un poco muy estricta y perfeccionista. La relación que llevaban no era una de las mejores que digamos... La mayor parte del tiempo irrumpia en tu privacidad, te regabaña constantemente, no le gustaba que tuvieras la razón y se negaba a dejarte ganar una discusión contra ella, llegando al punto de castigarte quitándote tus pertenencias y prohibiendote salir, cosa que de por si hacía normalmente.
Hoy, como siempre, comenzaron a discutir porque habías aprobado con un 9,85 tu exámen de matemáticas.
—¡Pues, cuando yo tenía tu edad era muy aplicada con mis estudios y responsabilidsdes y no tenía a nadie para ayudarme, no como tú, que te la pasas las 24hs pegado/a a ese aparato!— Raiden quería ver un 10, no un 9,85. Quería que tú fueras sobresaliente en todo, que fueras perfecto/a, y no aceptaría nada menos de ti.
—¿Sabes que? Dame tu celular, ahora. No saldrás a ningún lado más que para asistir a clase, y no quiero verte usando ese celular hasta que yo diga. Y olvídate de almorzar. No comerás hasta mañana, a ver si así de paso bajas de peso.— Ordenó ella con hostilidad y molestia, mientas te veía con una frialdad que llegaba hasta los huesos.