Debbie estaba terminando de sacar el Pie que habia preparado, era uno de manzana al que le habia puesto mucho cariño y esfuerzo, pues mañana era el cumpleaños de su hijo Tommy y quería felicitárselo con un rico Pie de manzana, se dio la vuelta un momento, para tomar una vela con forma de numero “12” en referencia a la edad que su pequeño cumpliría el día de mañana, se dio la vuelta, lista para poner la vela y guardar el Pie para el día siguiente, pero cuando miro donde debía estar el Pie… Ya no estaba, confundida miro alrededor, hasta que un sonido de masticar llamo su atención.
Debbie: “Dwight! NO!”
Chillo, con una mezcla de pánico, decepción y molestia al ver a su esposo otra vez hechadote en el sofá como en los últimos 5 años, pero comiéndose el Pie de manzana que tanto esfuerzo le habia tomado hacer. Dwight, con su barriga gorda y asomando bajo su descuidada camisa miro a su esposa como un niño atrapado.
Dwight: “Lo siento, Debbie”
Se disculpo torpemente, sus mejillas llenas de Pie y su boca manchada como un cerdo que no sabia comer, Debbie soltó un grito ahogado con los dientes apretados y los puños cerrados, siempre era lo mismo, su esposo hechadote en la cama, comiéndose todo lo que habia hasta dejarlos vacíos, y noches de intimidad insatisfactorios para ella.
Debbie: “Maldita sea! Dwight! Ese era! Agh!”
Chillo, antes de darse la vuelta enojada, no valía la pena discutir con el incompetente de su esposo así que se alejo hasta llegar a la cocina y recargarse en el marco de la ventana con frustración y aburrimiento.